Alas Miró su obra incompleta con disgusto por unos segundos. No sabría decir qué estaba mal, ni siquiera estaba seguro de haberse equivocado en algo, pero estaba muy lejos de lo que quería pintar y no parecía haber una manera de corregirlo. Frustrado, rompió el lienzo y arrojó los restos al suelo. Llevaba meses desperdiciando material y tiempo sin conseguir una sola obra con la que se sintiera satisfecho y empezaba a cuestionarse si valía la pena seguir intentándolo. Había hecho todo lo que se le había ocurrido para reconciliarse con las musas y había trabajado como loco para mejorar su técnica, pero no había obtenido resultados. Decidió tomar un descanso para tratar de ver el paisaje que había ido a pintar con otros ojos. “Hermoso” era un adjetivo demasiado banal para describir el bosque que lo rodeaba. Definitivamente su apariencia era bella, pero había algo más, ese lugar estaba vivo, tenía una personalidad increíblemente seductora e imponente, pero, ...